Mirarnos cada vez más, sentir que nunca es suficiente, ahondar hasta en lo más profundo de nuestro ser. Una introspección que cada vez es mayor, una búsqueda interminable de algo que no sabemos bien qué es, una obstinada intención por redescubrirnos constantemente.
¿Qué tanto es lo que indagamos? ¿A dónde pretendemos llegar?

La nueva ola

Una época que, por suerte, invita a conocernos más, para alcanzar nuestra “felicidad”, pero que nos lleva a grados de exigencias elevados, y nos hace ver por nosotros mismos, que esa felicidad es tan frágil como la vida misma.
Cuestionarnos conceptos que vienen del pasado, resignificarlos con nuestros valores, intentar arreglar partecitas que en algún momento se corrieron de lugar, o que en el presente ya no nos pertenecen, alcanzar lo más real de nosotros. Sí, todo suena muy bien, y parece sanador. Lo que hay que intentar es que nuestra existencia no se convierta en eso; en una búsqueda que no acabe, y todo gire en torno a esta; en una exploración que intente la perfección, y convierta nuestra línea de vida en plana, sin movimiento real alguno.

Una pausa

Debemos entender que, en este mundo de inconformismo y evaluación, frenar también es válido, y necesario. Ser conscientes de que difícilmente descubramos eso exacto que queremos, ese punto hecho a medida para nosotros; que la mayoría de preguntas que nos hacemos a diario, no tienen una respuesta absoluta, que no es necesario ponerlo nombre a todo lo que nos pasa, ni definición a todas las situaciones. Que la vida no necesita siempre de tanto rebusque, que a veces se está bien, y otras mal, y no siempre hay un motivo que nos eleve.
Salgámonos de esos extremos, y de esa auto exigencia, que, al final, nos daña tanto, y nos termina alejando de lo que en verdad queremos. Todo escarbar necesita también de una pausa. De animarnos a decir basta, por acá puedo. De fluir, y dejarnos llevar, de darle lugar a lo simple. Porque cuestionarnos está bien, pero no dejarlo todo por el camino, con la firme idea de alcanzar eso, que vaya uno a saber qué es.

Me tengo que encontrar

Y por favor, dejemos de decir que queremos encontrarnos con nosotros mismos, no nos perdimos, ni nos fuimos a ningún lado. Estamos acá, nosotros y cada una de las otras versiones que deseamos y podemos ser.
Todo está ahí, para simplemente ser, con o sin la aceptación externa.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *