Hace unos meses, camino sobre un piso un poco inestable, pero intento todos los días, desde que me levanto, hacerlo con fuerza. La seguridad a veces se toma descanso, y la ansiedad intenta acapararlo todo. Confusión, felicidad, tristeza, incertidumbre, todas juntas, hacen explosiones en el interior más profundo de mi ser, para intentar demostrarme, que todo eso soy yo, ni una, ni la otra. Es que, normalmente, para sentirnos más conformes con nosotros mismos, intentamos ponerles nombre a los hechos, sentido marcado a la vida y una meta intangible, pero perfectamente diseñada por nuestro yo racional. Pero… lo cierto, es que, en estos tiempos de revolución, vengo aprendiendo a que no soy, ni quiero ser una sola. Muchas Dani me forman, y de todas busco aprender algo. ¿Sentido de vida? No lo tengo muy claro, tampoco la dirección, la verdad es que me resulta muy trillado decir que solo hacia adelante camino, porque en estos momentos de reflexión interna, he elegido pegar la vuelta repetidas veces, para comprender qué pasa y entenderme un poco más. Con esto, también descubrí, que no hay mucho por entender, no todo tiene una explicación absoluta. Si habrá que aprender de esta vida, y sus recovecos del destino. Ahora que digo esto, tampoco sé si creo en el destino, o no, si solo confío en la energía del universo, o tal vez, porqué no, en un Dios. La verdad no lo tengo claro, y si tuviese que adjudicarle un nombre a esto que me pasa, tampoco sabría. Solo hay algo que se presenta con claridad, y es que tengo más ganas que nunca de vivir, de conocer todos los colores que hay en mí, que sé que son muchos, y animarme a hacer cosas que antes no lo hacía. Deseo, con todas las fuerzas, llegar a mis mejores versiones, aunque también sé, que, en todas, entra una pizca de oscuridad, y eso, también quiero abrazarlo.

Hoy, para mí, no es un día cualquiera. Hace unos años, me abrí los registros Akáshicos, y descubrí, aunque ya lo sabía desde siempre, que mi gran misión en la vida es dar amor. No supe mucho qué hacer con eso, hasta que llegó el casamiento de mi hermano y todo se dio con naturalidad. Esa fue la primera ceremonia simbólica que hicimos, y sentí que el amor se multiplicó. Luego, el casamiento de Sabi y Matu, una nueva oportunidad para poner en palabras y en un ritual especial, el amor real y transparente de ellos. No quise ignorarlo más, y luego de atravesar muchos cambios personales, necesité hacer algo que realmente me completara. Y así, nació Sí, acepto, que llegó, para enseñarme, que aún hay mucho por navegar. Hoy sale la web, en la que se especifican todos los servicios que ofrecemos para hacer un evento diferente y emotivo, y, además, está mi blog, mi lugar.

 

Agradecimientos

Muchos, primero a Flor, mi hermana y socia, que nada de esto sería posible sin ella; a mis padres por apoyarnos en cada paso que decidimos dar; a Nacho Duarte, por la página hermosa que hizo con tanto amor; a Mika Feher, por las fotos preciosas que nos sacó; a Euge Pérez, que me dio fuerzas, consejos y la mejor ayuda como amiga y profesional que es; a quienes me motivaron a llevarlo adelante; a cada una de mis amigas, familiares, y todas las personas que nos dieron una mano, corrigieron detalles de la pagina, compartieron y difundieron el emprendimiento, que tan felices nos hace.

 

Fin y un nuevo comienzo

Ahora, no puedo terminar sin dejar en palabras, una canción de Sofía Ellar, que me ha dado fuerza, en estos tiempos de ruido.

 

Siempre vi salir el sol… tira, nuestra vida esta de gira, que nos quedan las canciones, los acordes, y mil millas de llegadas y salidas, dale cancha y gasolina (…) otro punto de partida, que nos quedan mil aviones, siete mares y una orilla, así que tira, tira, tira (2021)

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SÍ, ACEPTO