CARTA DE UN YO ADULTO

Carta de un yo adulto, a un yo niña, adolescente, y joven.   

Hoy no es cualquier día, hoy llegó el día de mi casamiento, va, de nuestro casamiento. Sí, a vos te estoy escribiendo, a vos también, y a vos. Mi yo pequeña; la adolescente, esa que aún cree en el príncipe azul y los finales ideales; y a vos también, que llegaste a los 30 y te morís de miedo. Te escribo porque necesito conectarme con todo lo que fui, y todavía soy, y para que cada niña, cada mujer, entienda que la edad, la estructura y lo que debe ser, no hace más que alejarnos de nuestro propio camino. De ese camino que nos corresponde, por lo que somos, y queremos ser, independientemente de lo que por lo general es.
Primero a vos, tan chiquita, mira lo que sos, tenés muchas ilusiones y eso me hace bien. Sos lo que sos, sos con libertad, jugás a lo que querés, soñás con ser la de la película, y pensás que podés volar. ¿Te puedo pedir un favor? No dejes de hacerlo nunca. Cuando crecemos, pensamos que es de adulto dejar de creer, y es una mentira, entre tantas de las que nos impusieron. ¿Papá Noel existe? Existe todo lo que vos quieras creer. Dale, animate, imaginá, construí, cuida mucho tu interior, y, sobre todo, esa ingenuidad y transparencia, que luego nos falta tanto a los más grandes. Decí siempre la verdad, mirá fijo al chico o chica que te guste, sin importar que se den cuenta; grita, patalea, llora, cada vez que te rompan el corazón, pero levantate rápido y seguí jugando; la primera caída siempre duele mucho, pero te aseguro que vas a poder con esa y todas las que se vengan. 
A vos, mi yo preadolescente, mi yo adolescente. Capaz debería decirte que no “entres” en el juego del canchero o canchera de la clase, que los romances de novela no existen y que no vale la pena sufrir por el primer amor, van a haber muchos más. Pero, lamento decirte, que ese no es mi consejo para vos. Muy por el contrario, no solo quiero que “entres”, sino que juegues vos también, que no te quedes con ganas de nada, que gustes, quieras, ames, dejes, llores. Que intentes no lastimar a nadie, por lo menos no por gusto, pero, sabé que también las buenas personas, en su camino de crecimiento, hieren al otro. Si, a veces somos muy inmaduros, y no medimos del todo nuestros actos. Lo que si te pido es que cuando te des cuenta, te arrepientas de corazón, reconozcas el error, pidas perdón, y no vuelvas a hacerlo. Enamorate una, dos, o las veces que sea necesario, pero nunca le huyas al amor, que nadie te intimide. Creé en el amor a primera vista, en el prohibido, en el que sea, pero nunca pienses en uno imposible. No existe esa palabra en cuestiones del sentir. Ahora bien, ¿Sabes que te voy a rogar? No le hagas caso a tus amigas cuando te digan que no existe el final feliz, ni el amor para toda la vida, no les creas. A veces se da, a veces no, y siempre es mejor creer en lo lindo. Ojo, tampoco seas tan idealista, toca la tierra, pero con las alas bien grandes. Otra cosa te voy a decir, antes de que me olvide, perdoná. No es de cobarde hacerlo, ni te sientas avergonzando, nada es tan terrible. Si tenés a un mayor para pedirle un consejo, no dudes en hacerlo, ellos siempre ven la vida de una forma diferente a la de tus amigas y amigos de la misma edad. Perdoná y esmerate para que te perdonen. 
Y cuando crezcas, preparate. En realidad, no sé como va a estar todo más adelante, ojalá que no tengas que ser tan grande para descubrirlo. Escuchá bien esto que te voy a decir: HAY MUCHAS FORMAS DE AMAR, MUCHAS FORMAS DE SER, MUCHOS VÍNCULOS Y MUCHAS FORMAS DE VIVIR. Sí. Seguramente, por el sitio y contexto en el que creciste, pensaste que lo único posible era enamorarte de un chico, que termine la escuela, el liceo, haga una universidad, trabaje, quiera casarse y tener hijos, todo eso vos también tendrías que hacerlo según las normas. Pero, por suerte, hay una enormidad de posibilidades más. La única regla es ser lo que sentís, lo que querés ser, sin influencias, sin deber ser. Hacé todo para valerte por vos misma, después lo otro, que sea como tenga que ser. Suena fácil así. Pero te aseguro que te va a costar soltarte de todas esas ataduras, pero, por favor, no te rindas, experimenta, probá, conocé, descubrite. A veces puede ser un poco fuerte ahondar mucho en uno, pero te prometo que vale la pena. 
Y a vos, ¿qué decirte? Sé que tenés mucho miedo. Tus amigas tienen pareja, algunas hasta hijos. ¿Y? ¿De verdad te pensás que sos menos por eso? ¿Enserio hace falta que te diga que no hay una única regla para todos? Unos se casan jóvenes y se separan enseguida, otros viven juntos toda la vida, y otras eligen o les toca caminar su vida solas, que no es sinónimo de soledad. Pensamos que solo existe una meta posible, y nos da miedo salirnos de lo estipulado. Te aseguro, que una vez que logres alejarte de lo que debería ser, vas a llenarte de esos momentos felices que querés, sea con alguien externo, o con vos misma. 
De verdad te digo, no te fijes más en los mejores amigos de Instagram, cortá con las indirectas, pará de revisar quién miró o no tu historia. Si te quiere te va a buscar, y a vos, si de verdad, te gusta, hablale. ¿Qué esperás? No hay peor que la incertidumbre de no saber, y el calvario de crear historias rebuscadas. El amor pasa, y cuanta menos vuelta mejor. Hay mil y una historias diferentes, no te creas que hay solo una, simplemente sé vos, y no te obsesiones con la búsqueda, que si tiene que ser, va a ser. 
Una última, si querés ser madre, que el reloj biológico no te corra, como dicen todos. No resignes tus deseos de ser madre por un hombre, no pienses que es la única forma de conseguirlo. Ya no más. 
Ahora sí, llegué a mí, no les voy a revelar la edad que tengo, se las dejó a su criterio, solo decirles, que cuando cumplí los 26, me di cuenta de algo muy importante.  Lo más importante en la vida, luego de la salud claro, es amar y ser amado. La realidad es que siempre pensé que el casamiento, la mega fiesta, no podría faltarme, pero luego entendí que me bastaba con sentir ese amor, ese orgullo al mirar a alguien, ese sentimiento de plenitud al abrazarte con esa persona, y esa pasión al mirar sus labios. Si estaba eso, después se vería. Si no estaba, aunque de verdad quería que este, entendí que podía descubrir la manera de amar de muchas otras formas. El amor está en todos lados, no solo en una pareja.
En fin, dicho todo esto, me enamoré. Sabía que iba a pasar, lo sentía. Y no quería dejar de compartirlo con ustedes, porque todas ustedes me formaron, y me dieron las fuerzas de seguir, cuando lloré, caí, me separé, tuve miedo. Y lo que más me enseñaron en el paso del tiempo, es a nunca dejar de soñar, de creer, y de ser yo misma. Me hicieron ver, o más bien, me hice ver, que no iba a poder conectar con nadie, sin antes hacerlo conmigo misma.  
Ahora sí, brindo por mí, por la nueva etapa, y por las mil y una formas de amar. Casada, no casada, juntada, no juntada, sola, con muchos, como sea. Pero, siempre con amor, y bien cerquita a uno. 

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